
Las historias dificiles con un final feliz, son las favoritas de el publico, sobre todo de el publico estadounidense, solo basta ver las peliculas mas taquilleras, y podemos darnos cuenta que este tipo de historias siempre llenan las salas.
Pero esta vez la ficción supero a la realidad.
Un equipo nacido para perder ( Se llego a decir que serián campeones cuando el infierno se congelara, o cuando los cerdos volarán), comandados en el campo, por un tipo al que la gloria se le negaba, y a quienes muchos subestimaban, se enfrentaba a la maquina perfecta, dirigida dentro del campo, bada mas y nada menos que por el mejor jugador de los ultimos tiempos. Y es sobre estos hombres, que hoy trata este post.
Las comparaciones son odiosas, pero en este caso sirven de referencia. Por un lado el chico que a pesar de ser buen jugador siempre fue cuestionado, por su tamaño, por su fuerza, y que ademas parecia tener cierta maldición que no le permitia alcanzar la gloria. Por el otro lado el chico que nacio con buena estrella, codiciado desde la infancia, orgulloso heredero de una estirpe ganadora, y quien siempre ha demostrado que vale cada dolar que le pagan, seguro, frio, calculador, tan seguro que su juego llega a ser aburrido.
Uno llego como el no.1 del draft, como la joya de su generación, el otro en un discreto lugar de la segunda ronda, uno siempre ganador en su universidad, el otro buen jugador le regreso el brillo a su escuela, pero no pudo ganar nada, uno siempre con el mismo equipo, recordandonos a leyendas como Dan Marino, Troy Aikman, Joe Montana, Jhon Elway, etc. El otro desdeñado por San Diego y Miami, jugandose su ultima oportunidad en su actual equipo.
Ambos demostrarón toda la temporada su buen nivel, y aun asi, uno llego como el seguro ganador, y el otro como la segura victima. El guón se habia escrito aun antes de se jugará el partido.
Pero nadie se lo dio a Drew Brees, aunque al principio parecia que la obra se estaba actuando al pie de la letra, pues el corazón acelerado no le permitia enfocarse, mientras de el otro lado Manning con esa frialdad y tecnica que lo caracteriza empezaba a trazar la segura victoria.
Y no solo eso, mientras el coach de los potros jugaba a la segura, el coach de los Santos jugaba a el todo por el todo.
Y al final se cumplio aquella vieja frase que dice " El que no arriesga no gana " El corazón de Drew Brees se mostro indomable, contagiandonos a todos con cada jugada, mostrando que el triunfo era posible. Mientras que el tecnico y frio Manning, demostro que también es humano, y cometio un error costosisimo.
El resultado Los Santos de Nueva Orleans son los campeones, Drew Brees el MVP, y ese equipo gris nacido para perder, es hoy el fiel retrato de el caracter de la ciudad. Demostrando que aun cuando tienen todo en contra, no se dejarán vencer, y al final saldrán adelante, justo como una pelicula hollywoodesca.
Felicidades Santos.
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